Cayó un avión en Tlajomulco, fallecieron 42 adultos y 2 niños

Han sido contadas las tragedias que enlutan a todo el estado de Jalisco y una de las primeras dentro de la industria aeronáutica se registró en el entonces municipio rural de Tlajomulco de Zúñiga; pocas personas lo recuerdan pues en la cima del cerro del Picacho la noche del 2 de junio de 1958 el avión Lockheed Contellation 749 perteneciente a Aeronaves de México se estrelló cobrando la vida de inmediato de 38 pasajeros y 6 tripulantes.

Lockheed Contellation 749 similar al que protagonizó la trajedia.

“¡FUE ALGO TERRIBLE!” fue el encabezado en portada de EL OCCIDENTAL el 3 de noviembre con una cobertura completa de los hechos en exclusiva para toda la República y el exterior.

Lamentablemente el siguiente balazo de la portada fue: Desenfrenado Pillaje en el Lugar de la Tragedia.

“Una escena verdaderamente dantesca se presenta con impacto de ultratumba, al llegar al lugar en que yacen los restos despedazados de los 44 pasajeros que ayer por la noche encontraron horrible muerte al estrellarse y hacer explosión el avión de Aeronaves de México que los conducía a la capital de la República.

En una extensión de terreno que simula un campo en que se librara una tremenda batalla, el redactor encuentra pedazos de torsos, masa encefálica, intestinos y coágulos de sangre de los infortunados pasajeros”, se leía en la nota.

Se agregó que la muerte de todos los pasajeros fue instantánea y quedaron los restos de los cuerpos regados por todo el campo, lo que significó una macabra tarea levantar los pedazos por parte de personal de las cruces verde, roja, radio patrullas y fuerzas federales. Así como vecinos, campesinos en su mayoría que amontonaron los despojos humanos.

También se consignó que los cinturones de seguridad se reventaron, lamentablemente al ser por la noche el fatal accidente, para cuando llegaron los elementos de rescate el pillaje ya había hecho de las suyas, faltaban carteras, identificaciones, maletas, y lo más criminal fue que les arrancaran a algunos cuerpos las pertenencias de valor, como relojes, alhajas, joyas quedando semidesnudos los cadáveres.

“Vecinos de los poblados cercanos, Tlajomulco, Santa Anita y otras pequeñas rancherías, aseguran haber visto el reflejo de lámparas eléctricas que portaban los autores del saqueo”

Se publicó en la nota de El Occidental.

El entonces gobernador de Jalisco, Agustín Yáñez, declaró que era una lamentable desgracia para Jalisco, “estoy apesumbrado por lo ocurrido”, dijo en entrevista exclusiva para EL OCCIDENTAL, al día siguiente de los hechos.

Entre las víctimas se encontraban personajes importantes para el estado como el lic. Luis Chávez Hayhoe, quien justamente se había reunido con el gobernador para que le ayudara a establecer un nueva empresa internacional de aviación con sede en Guadalajara. También se mencionó al ing. José Luis Arregui; a José Manuel Ramos, hijo del vicepresidente de Guadalajara; el profesor Juan Gil Preciado, el ling. José María Sáinz Aldrete, el lic. Dionisio Fernández y otros más.

Por su parte, el arzobispo de Guadalajara, José Garibi Rivera, se dijo desolado, “grande fue mi sorpresa, profunda mi consternación”.

Pocas personas sobreviven o recuerdan este hecho, en el colectivo popular se olvidó esta tragedia que enlutó a los Jaliscienses, sobre todo de la capital pues en aquellos años no existía zona metropolitana, Zapopan y Tlaquepaque estaban separados de Guadalajara por carretera, ni se diga Tlajomulco que era un municipio completamente agrícola, sin la cantidad de casas y crecimiento poblacional que ha sufrido en las últimas dos décadas.

Una falla en el motor

Las suposiciones acerca de las causas del incidente comenzaron a circular de inmediato. En primer lugar, se le atribuyó al estado del tiempo, pues esa noche caían una lluvia copiosa y una tormenta eléctrica sobre Guadalajara.

Otra fue un error de pilotaje (Alfonso Ceceña, el piloto del avión, había recibido el premio Emilio Carranza luego de conseguir más de 15 mil kilómetros de navegación en su haber profesional).

Pero ambas hipótesis quedaron descartadas una vez que los peritos de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (como se llamaba entonces la dependencia), junto con directivos de Aeronáutica Civil y Aeronaves de México, valoraron el estado en el que se encontraban los restos del Constellation.

Aunque las conclusiones no se dieron a conocer públicamente en los días inmediatos al siniestro (“pasarán varios meses antes de que se conozcan las causas del accidente”, publicaba EL INFORMADOR las declaraciones del subsecretario de Comunicaciones el jueves 5 de junio de 1958), ahora se sabe que el avión colapsó debido a una falla en su motor.

Sin embargo otras fuentes como https://aviation-safety.net/database/record.php?id=19580602-1&lang=es señalan como causa probable al hecho de que la aeronave no ascendió de acuerdo con los procedimientos previamente aprobados, cuyas disposiciones se establecen en el Manual de Aeropuertos.

Restos del avión siniestrado en 1958
Restos del avión siniestrado en 1958

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